domingo, 28 de febrero de 2010

Sin ti, diferente.


Hay un cajón de madera donde desordenadas huyen un montón de hojas secas, huyen hojas que escribí un día. Cuando tenga ganas, cuando tenga algo de alegría volveré a mi casa abandonada donde vive algo de mí todavía. Pero sé que estoy muy lejos, no voy a dejar de mirarme al espejo, por mucho que salga la luna no voy a dejar de mirarte. Ahora que te tengo delante me resultas tan sorprendente, me sublimo al acercarme y me vacío al perderte.

Algún día, algún día podrás saber quién soy, ahora no me atrapo ni con red, me late demasiado el corazón para no descubrirme. Vida mía, perdona si no te presto atención, ¿no ves que vivo en Babia? Y qué, quita ya de encima tu caparazón y déjame, déjame. Aunque sé que es lo mismo de antes ya no me atrevo a mirar al frente, te cojo la mano y llevas guantes, ya no me miras tan fijamente. Y quisiera que al acostarme me sienta algo diferente, sin ti diferente.

miércoles, 24 de febrero de 2010

La vida es bella

Empieza el juego, quien no haya llegado ya no juega. Se precisan 1000 puntos. El primer clasificado ganará un carro blindado nuevo. Menuda suerte. Cada día leeremos la clasificación por ese altavoz de allí, al último clasificado le colgaremos un cartel que dirá: Asno. Aquí en la espalda. Nosotros estamos en el equipo de los súper malos que gritan sin cesar, quien tenga miedo pierde puntos. En tres casos se pierden todos los puntos: los pierden, uno, los que empiezan a llorar, dos, los que quieren ver a su mamá, tres, los que tienen hambre y piden la merienda. ¡Nada de eso! Es muy fácil perder puntos, porque hay hambre. Yo mismo ayer perdí 40 puntos porque no pude aguantar y pedí un panecillo de mermelada. De albaricoque. Y el de fresa. Y nada de chucherías porque nosotros nos os vamos a dar, nos las comemos todas nosotros. Yo ayer me comí 20. Me duele la barriga. Pero estaban buenas. Os lo aseguro. Perdonad que me vaya enseguida pero estamos jugando al escondite y sino me tocara parar.

lunes, 22 de febrero de 2010

A veces



A veces cuando nuestra vida es magnifica, nos angustia la idea de que pueda suceder algo malo que nos quite todo.

Sentimos angustia cuando tenemos miedo y no confiamos en nosotros mismos.

Limítate a reconocerla como la parte que está acostumbrada a que siempre te inquietes por algo.

Dale las gracias por preocuparse y deja que se vaya.

jueves, 18 de febrero de 2010

"¿por qué no bajamos andando?"


El "guerrero" joven tiene prisa por hacerlo todo, está que se sale, sobre entrena, jamás atisba sus límites y no sabe dosificar sus fuerzas. Es posible que incluso pronto se canse y abandone, por hartazgo, por haber agotado sus fuerzas...


El otro dia mi maestro de Yoga hizo referencia a esto, y en mitad de la explicación nos deleitó con el siguiente chiste, vulgar en la superficie y significativo si le dedicas un par de pensamientos. Aquí os lo dejo. Gracias Sensei:


Están un toro y su hijo en lo alto de una colina contemplando una manada de vacas que estaban en la ladera de la misma cuando el hijo le preguntó al padre:

- Papá, ¿por qué no bajamos corriendo y nos follamos una vaca?

A lo que el padre contesto.

- Y¿ por qué no bajamos andando y nos follamos a todas?



Se puede perder mucho impulso si no se dosifican las fuerzas. La impaciencia, las ganas de conseguir todo lo que te propones ya... puede ser algo que te pise siempre los talones. Es cuestión de tiempo que si das los pasos correctos el resultado venga a ti solo. Los sueños que de verdad merecen la pena, merecen cultivo. Las metas rápidas pueden dar satisfacción como una chuchería satisface el paladar mientras aguanta en tu boca. La verdadera meta, es ahora, está aquí. Tus mayores sueños ya están siendo logrados, si sientes que estás haciendo lo que quieres hacer para lograrlos.

¿Para qué perseguirlos? ¿Acaso están huyendo?