jueves, 7 de marzo de 2013


Nada ni nadie puede dañarte, sólo tú a ti mismo.
Se celoso de tu tiempo, porque es tu mayor tesoro.
Todos los grandes éxitos resultan de compartir,
amar y saber perseverar pensando en las metas
(las tuyas… por supuesto).
Siempre que culpes a los demás por tu situación;
te sentirás mal porque tu eres lo que eres por decisión tuya
(aunque no lo creas).
Vive todos los días como si fuera el primer día de tu vida
y trata con ternura a los que te rodean.
Ama a todos, incluso a los que te repudian,
el odio no te lo debes permitir.
Aprende que el que da con una mano…
posiblemente recogerá con las dos.
Recuerda que se necesita muy poco para llevar una vida feliz.
Mira hacia arriba. Camina siempre hacia adelante.
Aférrate a la vida con sencillez y recorre en silencio
tu sendero hacia la eternidad, con caridad y una sonrisa.

Todos tenemos el poder y la facultad de elegir,
nosotros somos capaces de gobernar nuestro propio destino
mediante nuestras decisiones: todo está en nuestras manos,
¡Hazte responsable! Tú tienes la gracia y/o la facultad de elegir.
Da algo de ti cada día al mundo en que vives, 
y tu vida aquí estará llena de armonía, satisfacción y amor.
No es necesario que seas famoso o un genio para cumplir
tu propio destino, todo lo que tienes que hacer es utilizar
tus facultades lo mejor que puedas.

Si eres hábil con el martillo “construye”;
Si eres feliz sobre las aguas: “pesca”;
Si la pluma es tu vocación ¡escribe!
Ahí donde tus fortalezas se ocultan aliméntalas
con disciplina y esfuerzo, que la recompensa es convertirse
en un ser inmensamente feliz.
El ser feliz no es un don que se les ha dado solo algunos,
es una heredad que se nos a brindado a todos,
sólo tienes que hacerla valer.

lunes, 4 de marzo de 2013



Nuestro mayor miedo no es que no encajemos, nuestro mayor miedo es que tenemos una fuerza desmesurada.

Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta. Empequeñecerse no ayuda al mundo, no hay nada inteligente en encogerse para que otros no se sientan inseguros a tu alrededor.

Todos deberíamos brillar como hacen los niños. No es cosa de unos pocos sino de todos, y al dejar brillar nuestra luz damos permiso a otros para hacer lo mismo. Al liberar nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente a otros.

domingo, 19 de agosto de 2012

Garrick





Viendo a Garrick -actor de la Inglaterra-
el pueblo al aplaudirlo le decía:
“Eres el más gracioso de la tierra,
y más feliz…” y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
sufro -le dijo-, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distraeréis. -¡Tanto he viajado!
-Las lecturas buscad. -¡Tanto he leído!
-Que os ame una mujer. -¡Si soy amado!
-Un título adquirid. -¡Noble he nacido!

-¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas.
-¿De lisonjas gustáis? -¡Tantas escucho!
-¿Qué tenéis de familia? -Mis tristezas.
-¿Vais a los cementerios? -Mucho… mucho.

-De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?
-Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos, mis verdugos.

Me deja -agrega el médico- perplejo
vuestro mal, y no debe acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo
“Sólo viendo a Garrick podréis curaros”.
-¿A Garrik? -Sí, a Garrick… La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡Tiene una gracia artística asombrosa!
-¿Y a mí me hará reír? -¡Ah! sí, os lo juro;
Él sí; nada más él; más… ¿qué os inquieta?
-Así -dijo el enfermo-, no me curo:
¡Yo soy Garrick!… Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas.

miércoles, 27 de junio de 2012

Mi palabra, mi libertad.

La fidelidad es un valor reconocido por casi todos. Pero su significado puede variar. Particularmente hay una diferencia entre lo que llamaría la fidelidad resultante y la fidelidad decidida. La primera resulta del buen funcionamiento de la pareja, de las gratificaciones que cada uno consiga de la relación. La segunda es objeto del querer. No es únicamente el efecto de estar bien con mi pareja, sino de querer estar bien con ella. Se inscribe en el horizonte de una promesa, y se realiza como cumplimiento de una palabra.

La palabra da forma a nuestros afectos, tan frecuentemente anárquicos e incoherentes.

Tomando la forma de promesa, la palabra introduce un principio de coherencia. Unifica nuestra existencia. En momentos claves de nuestra vida pronunciamos una palabra y luego la mantenemos. Es así como nos construimos. Es así como llegamos a ser fiables.

En la continuación de la historia de la pareja, la memoria de la palabra dada será un punto de referencia. En el momento de las tempestades habrá una diferencia entre tener como únicas pautas estados afectivos flotantes y tener como referencia la memoria de la palabra dada.